Artículo escrito por Renato Gómez Herrera.
Introducción
Desde
hace algunas décadas, con la introducción a las masas de la tecnología
electrónica, las mismas masas se han preguntado ¿a dondé nos llevará la
tecnología en los años venideros?
En la
misma burbuja de la sociedad consumidora de la tecnología, ha surgido casi al
mismo tiempo un interés por crear literatura inspirada en los adelantos
tecnológicos que la ciencia ha logrado. Esta literatura de alguna manera también
inspira a los científicos e industria para hacer una realidad algo que en
esencia es el reemplazo del recurso humano como parte de una tarea monótona y dura
de hacer, pero también inspira a la creación de necesidades nuevas, ya que la
inspiración puede venir de cualquier parte, pero la ciencia-ficción, que es
como se le ha llamado al género, es una de las fuentes más populares de inspiración,
principalmente entre los estratos sociales que pueden permitirse una educación
más o menos decente y pasatiempos como el consumo de novelas escritas, y más
recientemente, películas y animaciones.
El presente y futuro de la Inteligencia Artificial
El autor del
artículo está consciente de los alcances reales y actuales de la Inteligencia
Artificial (IA), e incluso nos presenta una breve entrevista con un doctor en
cibernética, Ismael Espinosa Espinosa, en donde se revelan realidades que
probablemente para una buena parte de los lectores eran desconocidas, por
ejemplo la clonación de tejidos humanos, y aún mejor, la clonación de corazones
humanos. Esto nos lleva a imaginar las posibilidades que la IA pudiera tener
este aspecto, desde la creación de robots, o mejor dicho, máquinas autómatas y
en cierto grado inteligentes, capaces de “tejer” fibras biológicas para hacer
un producto biológicamente compatible con otros robots, es decir, una simbiosis
entre máquinas biológicas y artificiales. De acuerdo a lo establecido por el
autor, esto no es nuevo, ya que se había imaginado con anterioridad por autores
de novelas de ciencia-ficción, y algún o algunos especialistas en ciencias
exactas como la computación y otras ciencias, pero no había sido posible su
materialización debido a retrasos que ha tenido la investigación y el
desarrollo de estas tecnologías, lo cual puede ser comprensible debido al
impacto que una revolución de tal magnitud podría tener en la economía y en la
vida misma.
Citando al autor,
es posible afirmar que “en el terreno de
las computadoras personales, la velocidad de un procesador será enorme y no
podremos agotar su memoria ni cargando ciclos enteros de cine ruso, que
podremos ver doblados al español con una voz idéntica a la de los actores. Serán
gobernadas con la voz: “Actívate”. Quizá ya no sean necesarios los monitores;
unos anteojos inalámbricos de realidad virtual nos mostrarán cómo va quedando
nuestro texto. Los teclados también serán tan obsoletos como ahora lo son las
tarjetas con hoyitos; en vez de teclear, quizá podremos plasmar palabras en la
memoria de la computadora con sólo imaginarlas, gracias a una discreta placa (chip)
adherida a nuestra frente”. En estos años, empresas como Google, Asus y
Samsung, se han enfocado en la evolución de sus sistemas para ofrecer a la
sociedad consumidora de tecnología herramientas que hacen esto una realidad
como el proyecto Google Glass y motores de escritura basados en la voz humana.
Google, además, se ha asociado con una empresa dedicada a la investigación y
creación de sistemas de IA, Boston Dynamics, y a principios de este año anunció
el proyecto Atlas, que consiste en un robot biomimético, es decir, que es capaz
de imitar los movimientos humanos con un grado de precisión que no había sido
logrado antes, con lo que se puede afirmar que estamos en la era de las
máquinas con IA. También es destacable mencionar sistemas de interacción verbal
en tiempo real, cuyos ejemplos más recientes son Siri, desarrollado por Apple,
y Cortana, desarrollado por Microsoft. Ambos sistemas forman parte de las
versiones más recientes de otros sistemas, mismos que asisten al ser humano
para facilitar ciertas tareas de cómputo y precisión dentro de sus antecesores:
las computadoras personales.
Sin embargo,
también es cierto que en estos tiempos aún no es posible lograr que la IA sea
capaz de hacer procesos tan complejos como la creatividad y la intuición, con
los recursos actuales, pero como se ha presenciado a través de la historia, es
cuestión de algunos años para que los mismos recursos puedan masificarse y al
mismo tiempo reducir su tamaño, y por ende su costo. Esto dará paso a la
posibilidad de investigación en esta industria por parte de más organizaciones
y la posibilidad de cerrar varios ciclos en la evolución de la IA, pero al
mismo tiempo, y concordando con el autor, es indispensable tener en cuenta a toda
la raza humana para que la misma sea beneficiada por esta evolución, ya que de
otro modo no se le podrá llamar “inteligente”.
Conclusión
El texto
presentado por Gómez Herrera ha servido como punto de partida en la elaboración
de esta perspectiva en el tema de la Inteligencia Artificial y el rumbo que
tiene y tendrá en el futuro. En estos tiempos, es casi impensable la vida sin
la tecnología, y es que ha formado parte del instinto humano de supervivencia
desde sus antecesores, primates capaces de elaborar herramientas y de adaptar
la naturaleza para su beneficio.
El ser humano se
ha inspirado en la propia existencia y en la naturaleza para crear tecnología
que lo haga una mejor especie, al mismo tiempo que reafirma su posición como
especie dominante en el planeta. Sin embargo su propia existencia ha sido capaz
de despertar en él un deseo de crear una imagen suya, pero sin los defectos que
tiene de manera natural, aquellos que son comunes para todos los humanos y
algunos animales, por ejemplo la fragilidad de su cuerpo, la corta vida que
puede tener, la desigualdad en la capacidad de creatividad o velocidad de
procesamiento de un humano a otro, etc.
Finalmente, es
posible afirmar que el ser humano logrará crear, algún día, una imagen perfecta
de lo que éste es, pero al mismo tiempo es todavía incierto el futuro del
impacto social que la IA tendrá, ya que al tratarse prácticamente de un ser
capaz de superar en todos los aspectos a su antecesor, podría sustituirlo por
completo, y en el peor de los casos, exterminarlo.
Bibliografía
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Gómez Herrera, R.
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